Esa idea me daba vueltas y vueltas y le di rienda suelta a mi imaginación.
Siempre he sido impulsiva, irracional y a veces ilógica. Hoy, sin embargo, me detuve, medité, cuide de mis palabras, escuché... y llegué a la triste conclusión de que no vale la pena. Pensé que una emoción "fuerte" no me vendría mal, pero esto rebasa los limites.
En el fondo ya lo sabía: Lo mejor es pasar de largo
-------
Solo faltan 2 días y medio para conocer al maestro Pedro Meyer
Estoy ansiosa
martes, 20 de julio de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
